domingo, 6 de octubre de 2013

Jesús de Monasterio y Agüeros




Nace en la villa de Potes (Cantabria) el 21 de marzo de 1836. Recibió de su padre las primeras clases de violín, a los cuatro años. En 1845, tras haber permanecido por algún tiempo en Madrid, realizó su primer viaje a París y a Bélgica donde perfeccionó su técnica violinística y recibió las enseñanzas de Fétis y de Gevaert logrando el Premio de Honor de violín. De regreso a Madrid es nombrado violinista de Honor de la Capilla Real y recibe el título de miembro honorario de la Academia de Roma, iniciando su carrera concertística por diversos países europeos; ilustres pianistas como Meyerbeer le acompañaron al piano. Declinando invitaciones de prestigiosos centros musicales europeos regresa a España, es nombrado profesor del Real Conservatorio de Madrid, ciudad en la que funda, en 1863, la Sociedad de Conciertos en la que se interpretarían por vez primera en España las más importantes obras de cámara del clasicismo y del romanticismo. Fue asimismo director de orquesta, actividad en la que deja constancia de su interés por divulgar la música de compositores españoles y por elevar el nivel técnico e interpretativo de los músicos. En 1873 es nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Por esos años crea, junto a Arrieta y Eslava, una Asociación con el fin de abrir el Teatro Real y promocionar la Ópera española. Tiempo después participaría en la Sociedad para la Restauración de la Música Sagrada, donde se pone de manifiesto su vocación musicológica revisando la obra de Cabezón en el Monasterio de El Escorial. En 1894 es nombrado Director del Real Conservatorio de Madrid, ciudad de la que fue un entusiasta animador de la vida cultural. Jesús de Monasterio nunca perdió el contacto con su tierra de origen, donde regresaba asiduamente en temporadas estivales. Falleció el 28 de septiembre de 1903 en Casar de Periedo donde es enterrado en la Iglesia Parroquial (Cantabria).


Labor docente
En sus últimos años se dedica casi en exclusiva a la enseñanza musical, poniendo las bases de la escuela violinística española. En el año 1887 se crea para él en el Conservatorio de Madrid la cátedra de Perfeccionamiento de Violín y de Música Instrumental de Cámara, a la que pasa después de abandonar la suya de Violín. A sus clases sólo tenían acceso los alumnos que hubiesen obtenido primeros o segundos premios en violín en los últimos concursos públicos de la Escuela de Música, los premiados en concursos de otros países, o los que demostraran mediante un examen de selección las condiciones necesarias para ingresar endicha clase. Entre los que pasan por sus manos destacan instrumentistas como Manuel Pérez, Manuel Pardo, Julio Casares, Juan Antonio Espino, Pedro Urrutia, Eduardo Fernández Murrió, Francisco Torres, Teodoro Ballo, Enrique Fernández Arbós, Andrés Goñi, Julia Rogel, Andrés Gaos o Julio Francés, entre los violinistas, o Juan Ruiz Casaux y Pablo Casals, entre los violonchelistas.


Como compositor su obra es fundamentalmente violinística. En ella destacan:


•Fantasía original española (1853), para violín y orquesta.

•Adiós a la Alhambra (1855), para violín y piano, inscrito dentro del movimiento alhambrista, pieza de virtuosismo violinísticoo para salón, con una bella línea melódica. También realiza una versión orquestal.

•Grande Fantaisie Nationale (1855), para violín y orquesta.

•Concierto en Si menor para violín y orquesta (1859; 2.ª versión de 1880), obra escrita con buena técnica (violinística sobre todo, porque la orquesta desempeña un papel secundario), con una estructura similar al Conciero para Violín de Mendelssohn y que se trata del único concierto para violín escrito en España en esa época, e incluso en todo el siglo.

•Marcha fúnebre y triunfal (1864).

•Scherzo fantástico, compuesto en Madrid en noviembre de 1865, corregido en Potes en septiembre de 1866, y estrenado el 15 de marzo de 1868 por la Sociedad de Conciertos de Madrid, bajo la dirección de Barbieri.

•Melodía para orquesta (1872).

•Melodía para violín o violonchelo y piano (1874), dedicada a su amigo Víctor Mirecki.

•Estudio de concierto en si bemol (1875), para arpa, oboe, clarinete, trompa y orquesta de cuerda.

•Sierra Morena (1877), para violín y orquesta.

•Veinte estudios artísticos de concierto, por los que, el 21 de octubre de 1878, recibe, en la Exposición Universal de París, la Medalla de Plata dentro del apartado denominado "Organización y material de la segunda enseñanza".

•Andantino expresivo (1881), para orquesta de cuerda.

•Andante religioso, para orquesta de cuerda.




miércoles, 2 de octubre de 2013

Las Danzas de Galánta de Zoltán Kódaly (1933).


Encontramos en la música campesina más antigua de Hungría el material adecuado para formar la base de una música superior en el arte húngaro."


Gálanta (actualmente perteneciente a Eslovaquia) es una pequeña ciudad en la que creció el jovencito Zoltán Kódaly. Su padre era jefe de estación en esa localidad que tenía el honor de ser una de las paradas de la línea de ferrocarril Viena-Budapest que vertebraba el agonizante imperio austrohúngaro. Como en cualquier otra ciudad del mundo, las gentes de Gálanta cantaban y bailaban. Y cuando la Sociedad Filarmónica de Budapest encargó al ya consagrado y veterano Zoltan Kódaly una obra para conmemorar el 80º Aniversario de su fundación, el compositor húngaro echó mano de las canciones de su pueblo, de su infancia, que eran canciones que lo mismo le cantaban a los marciales húsares del XVIII que a los cíngaros errantes.

Les recomiendo encarecidamente que inviertan quince minutitos de sus vidas para disfrutar de la magistral orquestación que Zoltán Kódaly desplegó en sus Danzas de Gálanta de 1933. Una obra colorista, llena de contrastes y, sobre todo, de un sincero sentimiento de amor por las raíces culturales de cada uno, que no son ni mejores ni peores que las de los otros sino que son, sencillamente, las que hemos mamado (y eso es mucho).



domingo, 29 de septiembre de 2013

OpinionesAcento estadounidense para la compañía de ballet del Teatro Bolshoi

La nueva temporada empieza en el Teatro Bolshoi de Moscú con dos eventos sensacionales.

Además de la inauguración del edificio histórico del teatro, que estaba en remodelación desde 2005, planeada para los fines de octubre, por primera vez la compañía acogerá en calidad de primer bailarín titular al estadounidense, David Hallberg, artista del American Ballet Theatre de Nueva York (ABT).

El ballet soviético se convirtió en un mito hace decenios, junto con el sputnik y el fusil Kaláshnikov. La escuela de ballet llevaba largos años cultivando talentos para todo el mundo. Todos conocen las historias de las estrellas de ballet rusas que huyeron de su paraíso coreográfico para quedarse en compañías de EEUU o de Gran Bretaña. Rudolf Nuréyev, quien se fue de la URSS en 1961, Mijaíl Baríshnikov (1974) y Alexandr Godunov (1979) fueron acogidos en el extranjero como artistas talentosos dignos de mejores papeles.

A propósito, Baríshnikov fue en los 1980 director y coreógrafo del ABT, y su influencia sobre el ballet norteamericano fue más que considerable. En 1993, otra estrella del Bolshoi, Nina Ananiashvili, fue aceptada en el ABT en calidad de primera bailarina.

¿Cómo puede influir en el ballet del Bolshoi David Hallberg, bailarín de 29 años, quien ya a fines del próximo noviembre bailará las piezas emblemáticas del teatro ruso, como “Giselle” de A. Adán, y luego “La Bella Durmiente” de P. Tchaikovski?

Hallberg se propone seguir explotando el Klondike del Bolshoi

No es un secreto que el teatro lo caracterizan, en primer lugar, sus primeros bailarines. Así, en la época soviética el mundo asociaba el ballet ruso a los nombres de las estrellas de la pléyade de Yuri Grigoróvich: Vladimir Vasíliev, Ekaterina Maxímova, Natalia Bessmértnova, Mijaíl Lavrovsky, Maris Liepa y otros. El actual director del ballet del Bolshoi, Serguei Filin, también resalta que “El teatro es la gente que trabaja en él”.

Cuando Hallberg vino a bailar en los teatros Bolshoi y Mariinski en calidad de estrella invitada en el período del 2008 al 2011, se mostró como un bailarín de técnica extraordinaria y de porte clásico, un príncipe romántico. En el mundo coreográfico de hoy es un caso bastante raro. Una reputación semejante se la mereció en sus tiempos y la mantiene el propio Serguei Filin.

Precisamente Filin invitó al artista americano a trabajar en el Bolshoi como primer bailarín. Alexei Ratmanski, ex director del ballet del Bolshoi, le ofreció a Hallberg bailar en “El Cascanueces” en 2010 que puso en el ABT. Este año Hallberg ha interpretado el papel de Sigfrido en el “Lago de los Cisnes” en el festival de ballet “Mariinski”.

El propio bailarín dice que su experiencia en los escenarios de Rusia le sugiere que aquí el ballet lo ven como un gran arte serio. Y es así de verdad.

Esta conclusión suya la confirma toda la historia del ballet ruso, las viejas grabaciones de los espectáculos. Aunque los principios de la escuela vieja ceden poco a poco a la nueva coreografía más variada, fresca y a veces llamativa, todo el mundo sigue viendo el Ballet del Bolshoi como un Klondike cuyos recursos están lejos de agotarse.

Hallberg promete respetar las tradiciones del ballet ruso. Pues, será una postura razonable. Aunque el Teatro Bolshoi se lanza en los últimos años a numerosos experimentos atrevidos, el público ruso no aplaude espectáculos extravagantes y demasiado alejados del ballet tradicional si parecen recordar más trucos acrobáticos y carecer del sentido debido.

Así ocurrió en septiembre pasado, cuando el coreógrafo francés, Angelin Preljocaj, estrenó en el Bolshoi su espectáculo “Creation 2010”, cuya idea fue mostrar el Génesis y Apocalipsis. Pese a la seriedad de la idea, los críticos y el público expresaron su perplejidad por la pantomima sin eje común y emociones algunas que les presentaron. Algunos decían, sin embargo, que el público ruso es demasiado conservativo para percibir y entender el espectáculo que choquea por su técnica ajena. Pero no es la cuestión de técnica. Lo importante es que los sentimientos y las emociones del espectáculo sean comprensibles para el público. Y, al menos, que haya estos sentimientos y emociones y que la expresión no se limite con movimientos abstractos.

"Será aún mejor"

En cuanto a David Hallberg, cabe decir que la técnica no es su único mérito. Nunca ha sido llamado poco expresivo o algo por el estilo.

El Teatro Bolshoi sigue explotando la herencia de George Balanchine. Además de los Rubíes, representará en esta temporada las Esmeraldas y los Diamantes de las “Joyas” del clásico ruso-norteamericano. El nuevo primer bailarín Hallberg puede desempeñar un papel importante en el proceso de la exploración del arte de Balanchine.

Ya ha bailado muchos ballets de un acto coreografiados por Balanchine, Frederick Ashton, William Forsythe, Twyla Tharp y otros coreógrafos destacados. Los artistas del Bolshoi han confesado en varias ocasiones que necesitan tiempo y muchos esfuerzos para acostumbrarse a la coreografía de Balanchine. En este sentido, Hallberg podría prestar ayuda a sus nuevos colegas partiendo de su experiencia.

Uno de estos días Serguéi Filin, durante la reunión de la compañía de ballet, comentó: “A menudo me preguntan si el teatro conservará lo mejor de lo que tenía antes… Cuando os veo a todos vosotros, creo que será aún mejor”…

Una declaración prometedora, sobre todo en vísperas de la apertura del escenario histórico que se celebrará el 28 de octubre. Ahora es insuficiente decir que la vida en el teatro es muy activa. La vida bulle aquí mientras que la compañía está preparándose para asombrar al público. Y el público cree que en la nueva temporada le esperan sólo sorpresas agradables.






Centenario de la bailarina rusa Galina Ulanova


El museo está situado en Kotelnicheskaya Náberezhnaya, en el distrito de Taganskaya, en un espectacular rascacielos de estilo soviético que forma parte de los siete conocidos cómo ‘Las siete hermanas’ .Galina Ulanova: genio del ballet ruso por su espíritu y su inspirada poesía. Así hablaba de ella su compatriota, el músico y compositor Serguei Prokofiev. Se cumple este año el centenario del nacimiento de esta prima ballerina, que murió en 1998.

Ulanova había nacido en San Petersburgo, en el seno de una familia de bailarines. Recibió clases de Agrippina Vaganova y de su propia madre, bailarina del Ballet imperial ruso.

Tras retirarse de los escenarios a los cincuenta años, dedicó otros treinta a preparar a nuevas generaciones de profesionales de la danza. Una maga de la transformación, capaz de expresar una amplia gama de profundas emociones y texturas de la danza, decían también de ella los críticos. Y, detrás de todo ello, mucho trabajo, reconocido por innumerables premios y títulos.

Pero a pesar de una vida tan intensa, Galina confesaba no estar interesada en escribir su biografía por no tener ante ella al público, a quien consideraba fundamental para desplegar su arte. Galina Ulanova lo tenía todo: una técnica increíble escondida tras una danza suave y libre, astucia y mucha curiosidad.

Inauguración en Alemania del Ruhrmuseum Essen, coincidiendo con el comienzo de las actividades que se desarrollarán en Ruhr como capital europea de la cultura.

Situado en la antigua planta de lavado de carbón de la mina de Zollverein, expone huellas de la historia de toda la región del Ruhr.

No solo industriales, sino también relacionadas con la cultura y la naturaleza. Vestigios de Arqueología, geología, historia y fotografía intentan pintar un cuadro completo más allá de las minas de carbón y las plantas de acero.

El complejo industrial minero de Zolverein, donde se encuentra este museo, es Patrimonio mundial de la Humanidad desde 1986.