jueves, 13 de marzo de 2014

"Veremos una mujer como directora titular de la Filarmónica de Berlín"



Kristiina Poska es la primera mujer en ganar el prestigioso Premio Alemán de Directores de Orquesta. En entrevista con DW, la vencedora habla de su trayectoria y de la situación de las directoras en la música clásica.
Hay directoras de orquesta en la escena musical, pero son muy pocas las que alcanzan verdadera relevancia. Kristiina Poska (Türi, Estonia, 1978) lleva camino de convertirse en una de ellas. Dentro de un panorama dominado por el género masculino, Poska ostenta el puesto de maestra de capilla de la Ópera Cómica de Berlín y es la flamante ganadora del Premio Alemán de Directores de Orquesta (Deutscher Dirigentenpreis).
A la final llegó junto a otra fémina, la coreana Eun Sun Kin, pero fue Kristiina Poska quien finalmente se alzó con el prestigioso galardón, convirtiéndose en la primera mujer que consigue ganar este premio que se concede cada dos años. Formada en la rica tradición coral de su país natal, Poska concluyó sus estudios en Alemania y cree que las cosas están cambiando en cuanto a la situación de las mujeres en ámbitos considerados tradicionalmente como masculinos.

Deutsche Welle: ¿Son las mujeres directoras todavía una excepción en el panorama de la música clásica? ¿Por qué?

Kristiina Poska: Lamentablemente es así, aunque las cosas están cambiando. El hecho de que a la final del Premio Alemán de Dirección de Orquesta hayamos llegado dos candidatas femeninas ya es un indicativo de ese hecho. Supuestamente, un tercio de quienes estudian dirección en Alemania son mujeres.

Al empuñar la batuta ¿hay algún hecho que distinga a una mujer de un hombre?

Creo que cada director tiene algo propio y especial. Las diferencias entre unos y otros provienen más de la personalidad y del carácter que del sexo. La música requiere características masculinas y femeninas que toda persona integra dentro de sí. Es cierto que hay obras que se adaptan mejor a unos que a otros, pero eso es una cuestión de afinidad individual, no tiene nada que ver con el hecho de ser hombre o mujer.

¿Cree que la sociedad tiene miedo de dar puestos que impliquen responsabilidad o autoridad a las mujeres?

No puedo hablar por todo el mundo. Personalmente, no confío más o menos en alguien por su sexo. La confianza hay que ganársela y eso se aplica a diferentes facetas. Si de forma natural las mujeres tienen responsabilidades en su vida privada, ¿por qué no también en el ámbito profesional? Tengo una amiga piloto en Estonia, por ejemplo, que acaba de ser nombrada directora de su departamento. Eso significa que se ha confiado más en ella que en sus colegas hombres. La idea de que la sociedad confía más en los hombres es anticuada e infundada.

Estudió dirección de coros en Estonia y en su país hay una larga tradición de música coral. ¿Cómo ha influido este hecho en usted como directora de orquesta?

Me ha marcado enormemente. En mi actual trabajo en la Ópera Cómica de Berlín me estoy beneficiando de ello. La voz es para mí algo muy natural y creo que uno de los principios básicos para hacer música, ya sea con cuerdas, vientos o cantantes, es la respiración.

Ganó el Premio gracias a su interpretación de la suite orquestal de La zorrita astuta, de Janáček, pero ¿con qué repertorio se encuentra más a gusto?

Creo que solo podré responder esta pregunta dentro de 30 años. Pero, en principio, no me quiero limitar a un solo repertorio, sino estar siempre abierta hacia obras nuevas. En general, me interesan especialmente los compositores que ahondan en problemas existenciales. Cuando reconozco eso en una pieza, tengo la sensación de que la hago mía. En todas las épocas hay compositores de ese tipo.

¿Y tiene directores de orquesta de referencia?

Suelo renegar de los modelos. Nunca he intentado ser como nadie ni emular características de otros. Estoy convencida de que todo puede y debe venir de mí. Pero, naturalmente, hay directores a los que admiro. En la actualidad son Simon Rattle y Paavo Järvi y los admiro por razones parecidas: ambos tienen el don de elevar la música al punto en el que el oyente siente que algo dentro de sí cambia. Respeto mucho la forma que tienen de entender la música. Siempre aprendo algo nuevo de sus interpretaciones y tengo la sensación de comprender mejor aquello que dirigen.

¿Llegaremos a ver una directora titular en la Filarmónica de Berlín o en la de Viena?

¡Claro que sí! ¡Con toda seguridad!





Con la música a todas partes: Piano en la comarca del Ruhr

El pasado minero de la comarca del Ruhr ha quedado integrado en su actual interés por la cultura y las artes. En el marco de su Festival de Piano anual, escuchamos obras de Debussy, Prokofiev y Beethoven.

La palabra “cultura” no es ajena a la comarca del Ruhr. La región tiene su pasado minero fuertemente arraigado en su tradición, pero ha luchado por modernizarse, llegando a convertirse en un referente cultural. En el cuarto capítulo de “Con la música a todas partes”, volvemos a visitar esta zona situada al norte del estado de Renania del norte-Westfalia, en el oeste de Alemania.

El arte se sirvió de las infraestructuras mineras de la comarca del Ruhr que quedaron en desuso para crear espacios culturales. Por primera vez en 2010, una región entera, no una sola ciudad, fue declarada Capital Europea de la Cultura. Cada año tiene lugar allí un Festival dedicado al piano, con conciertos celebrados en espacios singulares.

Con el piano a todas partes

La trayectoria del Festival de Piano del Ruhr se remonta a finales de los años 80 del pasado siglo. Además de presentar a los grandes pianistas del panorama internacional, destaca entre sus iniciativas un ambicioso programa educativo para niños y jóvenes y el proyecto “Klavier mobil” (teclado móvil), mediante el que estudiantes de piano se trasladan con el instrumento a distintas empresas de la zona para actuar ante los trabajadores.
Joven, pero ya consumada pianista, es la rusa de 29 años Anna Vinnitskaya, discípula, entre otros, del gran Alfred Brendel. La escuchamos en una breve pieza de Claude Debussy, La isla feliz, que evoca un paisaje arcano en una brillante jornada estival. El propio compositor describió esta pieza como “difícil de tocar, porque combina varias formas posibles de ataques pianísticos”. La interpretación de La isla feliz debe tener tanta gracia con competencia técnica.


Prokofiev, Brahms y Beethoven


Estructurada en cuatro movimientos, la Segunda Sonata de Prokofiev integra melancolía con pasión y vigor rítmico. De hecho, un crítico neoyorkino llegó a describir el último movimiento de la obra como “una manada de mamuts galopando sobre una meseta asiática”. Anna Vinnitskaya contrasta la intensidad de esta obra de Prokofiev con una profunda miniatura brahmsiana: el Intermezzo opus 117 nº 1.

Tras el recital de Vinnitskaya, nos interesamos por una compatriota suya, Elizaveta Miller. Si Vinnitskaya es todo un número uno con el piano actual de concierto, Miller destaca por su acercamiento a los instrumentos históricos. Esto es lo que hace sobre un piano original de mediados del siglo XIX con la Sonata en Do menor opus 10 nº 1, de Ludwig van Beethoven.


Claude Debussy (1862-1918)


La isla feliz

Anna Vinnitskaya (piano)

Grabado por la Radio del Oeste de Alemania el 18 de junio de 2013


Sergei Prokofiev (1891-1953)

Sonata nº 2 opus 14

Anna Vinnitskaya, piano

Grabado por la Radio del Oeste de Alemania el 18 de junio de 2013


Johannes Brahms (1833-1897)

Intermezzo opus 117 nº 1

Anna Vinnitskaya (piano)

Grabado por la Radio del Oeste de Alemania el 18 de junio de 2013


Ludwig van Beethoven (1770-1827)

Sonata en Do menor, opus 10 nº 1

Elizaveta Miller, piano

Grabado por Deutsche Welle en la Casa Schumann de Bonn, el 15 de septiembre de 2013

DW 1446346






Anne-Sophie Mutter " Tengo muy claro donde acaba el compositor y empieza el intérprete"



Bechstein: el mayor fabricante europeo de pianos

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miércoles, 12 de marzo de 2014

Festivales de música clásica | Cultura.21

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Con la música a todas partes: Primavera en Heidelberg



La Universidad de Heidelberg es la más antigua de Alemania. Allí estudió Robert Schumann. En la bella ciudad situada en el oeste de Alemania, disfrutamos de un concierto con sabor germano: Mendelssohn, Schumann y Wagner.

Las calles de Heidelberg respiran historia. Célebre es su hermoso castillo, la ruina más famosa de Alemania, pero también el casco antiguo, que quedó intacto durante la Segunda Guerra Mundial, así como la universidad, la más antigua de Alemania y actualmente una de las instituciones de estudios superiores más prestigiosas del país.


Allí se celebra cada año durante los meses de marzo y abril el festival “Primavera de Heidelberg”. “Con la música a todas partes” se dirigió a la hermosa ciudad del oeste de Alemania para asistir a un concierto con un programa de sabor netamente germano, con obras de Mendelssohn, Schumann y Wagner.

¿Cómo deben sonar las obras del pasado?

El británico Roger Norrington está al frente de la dirección musical del concierto. Norrington se formula desde hace años la siguiente pregunta: ¿Cómo deben sonar las obras del pasado? El británico tiene una respuesta clara al respecto: las interpretaciones deben acercarse lo más posible a la intención original del compositor. Pero, ¿cómo podemos conocer esas intenciones? Incluso podemos preguntarnos: ¿eran conscientes los propios compositores de lo que querían oír?

Si pudiera conocer a Mendelssohn, Roger Norrinton tendría muchas cuestiones que plantearle: "Oh, tantas cosas!", exclama el británico."En su mayoría técnicas, como, por ejemplo, si deseaba que el staccato se hiciera sobre la cuerda o que el arco rebotara hacia arriba. Creo que es muy posible que lo quisiera sobre la cuerda, sin rebotes, pero estaría bien tener la certeza. Me encantaría saber más sobre cuestiones relacionadas con el tempo. Por ejemplo, si hay que tocar más lento el segundo tema de una determinada obra. Con Mozart, Haydn y Beethoven tengo la sensación de que el tempo se mantiene invariable, pero con el estilo afable de Mendelssohn, suelo ralentizar la velocidad al llegar al segundo tema. No sé si esto sorprendería al compositor. Hay muchos pequeños detalles técnicos que, en realidad, son los que un director necesita conocer. Sería maravilloso tener la oportunidad de conocer a Mendelssohn, porque, además, se dice que era un hombre encantador y muy bien educado, que hablaba muy bien inglés, francés e italiano, además de ser un maravilloso músico.”


El período de Robert Schumann en Heidelberg


En la Universidad de Heidelberg, fundada en el siglo XIV, estudió Robert Schumann durante dos trimestres para intentar concluir sus estudios de leyes. El compositor había comenzado la carrera de Derecho en Leipzig por insistencia de su familia, que pensaba que con la música no tenía futuro. Sin embargo, el joven Robert prefería ocupar su tiempo yendo a conciertos, estudiando piano y escribiendo música y sobre música. En Heidelberg trató de retomar sus estudios universitarios sin distracciones.

Durante su estancia allí, Schumann aprovechó las veladas en casa de un profesor melómano y de un inspirador viaje a Italia, pero poco las aulas universitarias. El pianista de origen ruso Igor Levit nos habla de la capacidad de la música de Schumann para integrar grandes dosis de emoción en sólidas estructuras formales: “Quizá sea demasiado políticamente correcto decir esto, pero creo que ambos elementos están presentes en su obra. Hay momentos de completa locura. En el Concierto para piano, desde luego, conviven los dos aspectos, pero ¿qué es la emoción sin la racionalidad?", concluye Levit.

Felix Mendelssohn (1809-1847)


Obertura de Ruy Blas

Deutsche Kammerphilharmonie de Bremen

Roger Norrington, director


Robert Schumann (1810-1856) Concierto para piano en La menor opus 54

Igor Levit, piano

Deutsche Kammperphilharmonie de Bremen

Roger Norrington, director


Richard Wagner (1813-1883)

“Muerte de amor” de Tristán e Isolda, fragmento de la transcripción para piano

Igor Levit (piano)





martes, 11 de marzo de 2014

Kent Nagano, Acaba de renovar su contrato con la Orquesta Sinfónica de Montreal hasta 2020



Acaba de renovar Kent Nagano (California, 1951) su contrato con la Orquesta Sinfónica de Montreal hasta 2020. Y lo va a celebrar con una gira europea que recala en España en marzo a propósito de la Séptima de Mahler. Que es la más impopular y enigmática de las sinfonías del compositor bohemio. Dicen que porque la concibió en un arrebato de felicidad, pero sobre todo por la presencia de las dos inspiradísimas Canciones de la noche (Nachtmusiken), compuestas anteriormente a los otros tres movimientos. La han ensayado a conciencia, resolviendo camerísticamente los problemas estructurales de una partitura descomunal, en forma y fondo, sólo comparable a la Sexta o a la Octava. “Resulta tan original y fantasiosa en su planteamiento tonal y temático que algunos musicólogos han encontrado similitudes entre la partitura y la historia de Alicia en el país de las maravillas”. Lo cuenta el propio Nagano al final de un ensayo en la Maison Symphonique, que él mismo se encargó de inaugurar durante su primer año (2006) como titular del conjunto canadiense y cuya acústica ha sido imitada por otras salas, como el Mariinski II de San Petersburgo. En mayo presentarán el nuevo órgano Pierre-Béique con la Tercera de Saint- Saëns y un estreno mundial de Kaija Saariaho con el que celebrarán, además, los 80 años de actividad de la orquesta. “No exagero al decir que Montreal cuenta en estos momentos con una de las mejores fábricas de sonidos del mundo”. A la altura, asegura, de las Big Five estadounidenses, pero con todo el peso de la tradición europea. “En esta zona del continente, el Atlántico se estrecha tanto que casi se puede otear la tierra al otro lado del océano…”.


La orquesta es una representación a escala del carácter de la capital cultural de Canadá. “Frente a la homogeneización imperante en otras regiones, Montreal sigue manteniendo su identidad y, por supuesto, su sonido”. Muy vinculados ambos al repertorio francés (Ravel, Berlioz, Saint-Saëns), sobre todo durante los 25 años que el conjunto estuvo a las órdenes de Charles Dutoit. “El sonido de la Sinfónica de Montreal viene de otro tiempo, un tiempo en el que no había dos orquestas iguales, pero ha de seguir trabajando el repertorio. Bach, Haydn, Mozart…”. Mendelssohn, Schubert, Schumann. “Y sobre todo Beethoven. Cualquier músico que se precie debe conocer a fondo sus Sinfonías”. No es ningún secreto que Nagano (ex director musical de Ópera Estatal de Baviera y de la Orquesta Sinfónica Alemana de Berlín) está germanizando la OSM, cuando no asomándola a nuevos territorios, con la misma curiosidad con la que en su juventud el director californiano congenió con Oliver Messiaen y Frank Zappa. “Uno de mis mayores logros profesionales ha sido colgar en Montreal el cartel de no hay entradas para el ciclo Boulez de la temporada pasada. Se creó tal expectación que parecía que eran los Rolling Stones quienes habían venido a tocar”.